Hugocoya's Blog

noviembre 10, 2010

Ocurrió hace 21 años…

Archivado en: Uncategorized — hugocoya @ 1:52 am

Eran las tres o cuatro de la madrugada del 10 de noviembre de 1989 cuando el teléfono de mi casa sonó. Mi jefe llamaba desde Washington para ordenarme que me levantara de la cama, arreglara mi maleta, me dirigiera rápidamente al aeropuerto y subiera en el primer vuelo rumbo a Berlín. “Necesitamos alguien que hable castellano. Es necesario dar el punto de vista latinoamericano. Esto es demasiado importante para que sólo los gringos lo cubran”, me dijo.

Al principio, no entendí muy bien de qué se trataba. Me encontraba medio dormido y a eso le atribuyo el comentario más estupido que, creo, he hecho en toda mi carrera periodística: “¿Un muro se ha caído? ¿Tanto alboroto por eso? Pero si nosotros somos una agencia internacional seria, no cubrimos policiales. Además creo que los peruanos necesitamos visa para ir a Alemania”.

Mi jefe – un argentino cuyo talento era inversamente proporcional a su simpatía – guardó unos segundos de pasmoso silencio, quizás intentando entender la barbaridad que acababa de escuchar o preguntándose cómo había llegado yo, con ese nivel de ignorancia, a convertirme en corresponsal de la agencia norteamericana UPI en Río de Janeiro. “Bueno, si no puedes o no sabes, buscamos a otro. Sigue durmiendo”, sentenció.

Quizás esa última frase hizo que mi lucidez reapareciera, me percatara del terrible error que estaba a punto de cometer y enmendara mi vergonzoso comentario. “Era una broma”, le dije; “me estoy vistiendo en este momento y salgo al aeropuerto”.

Tuve que aguardar unas seis horas hasta embarcar en un vuelo de Lufthansa. Mis conocimientos sobre los germanos y Alemania, en general, eran mínimos, en realidad, nulos. Sabía que existía una Alemania Federal y una República Democrática Alemana que fueron creadas después de la Segunda Guerra Mundial y que una de sus banderas tenía un símbolo que parecía un poncho de metal. No hablo alemán ya que,  parafraseando al brasileño Chico Buarque, es “una lengua que hasta el diablo respeta” y mis conocimientos del inglés eran suficientes para evitar un bochorno, pero no lo suficiente para exagerar.

Para colmo de males, el aeropuerto de Río de Janeiro es quizás el único en el mundo donde sus tiendas tienen horario, cierran temprano y abren tarde. Por lo tanto, las librerías estaban cerradas para buscar algo que me ayudara a obtener información debido a que por aquella época el Internet era virtualmente inexistente (no había la alternativa copy/paste y los textos periodísticos se hacían raras veces en una oficina con aire acondicionado).

Pero mi suerte mejoró en el avión. Mi compañero de asiento era un médico alemán llamado Gerhard, quien regresaba presuroso al enterarse del gran acontecimiento y conocía al detalle la historia del muro pues había vivido casi toda su vida al frente e incluso llegó a ver su construcción.

“Vamos a ser testigos de la historia”, me repetía emocionado mientras transcurrían las casi doce horas que cruzábamos el charco. “De aquí a algunos años, podremos decir que estuvimos allí”.

Era casi de noche cuando llegamos a Berlín, llovía ligeramente y el frío calaba hasta los huesos. Sin embargo, el clima era de fiesta, grandes turbas con cerveza en mano bailaban y cantaban en los alrededores de la puerta de Brandeburgo y otros lugares de la ciudad.

Numerosas personas con picos y combas iban y venían por las calles con sus pedazos de muro como si fueran trofeos de guerra. Mientras intentaba entender lo que ocurría, una anciana con los ojos enrojecidos me tomó de la mano y me dijo algo en alemán que sólo entendí con la ayuda de un traductor. “Dios es grande. Él me esta permitiendo ver esto. Ahora puedo morir tranquila”

En realidad, la caída del Muro de Berlín era una multitudinaria celebración de la vida sobre la muerte. Casi doscientas personas habían fallecido por disparos en la espalda al intentar cruzar a Berlín Oriental desde el lado occidental, pero unas cinco mil lo consiguieron desde su construcción en 1961.

Generaciones enteras de alemanes habían crecido con su capital y divididos económica e ideológicamente. Pero la división alemana era también la división del mundo, un mundo bipolar creado durante la Guerra Fría, donde la amenaza nuclear, los espías y los modelos comunista y capitalista regían

La caída del Muro de Berlín comenzó a gestarse el 18 de octubre de 1989 cuando el líder alemán oriental Eric Honecker renunció en medio de masivas protestas que exigían el libre tránsito. Honecker se asiló luego en Chile, donde murió años después de cáncer.

Han pasado veintiún años de este episodio, veintiún años desde que el mundo cambió para siempre. El mundo se hizo más democrático, más abierto, más globalizado. Sin embargo, el fin del “bipolarismo” no fue suficiente para derrumbar otros muros que la humanidad aún mantiene como el hambre y la pobreza.

     

 

 

 

Advertisement

7 comentarios »

  1. Otro fascinante y ameno relato de un extraordinario periodista

    Comentario por Maria Ciccone — noviembre 10, 2010 @ 2:34 am | Responder

  2. Qué gran experiencia..!! Esa aventura no te la conocía..!!

    U

    Comentario por Jessica Chahud — noviembre 10, 2010 @ 2:50 am | Responder

  3. Buenísima tu anécdota. Salvando las distancias me recordó el día que un amigo de la universidad me llamó a las seis de la mañana, el 6 de abril de 1992. Lo primero que dijo fue: “Y qué opinas de todo esto?” y yo somnolienta le respondí: no entiendo..Insistió: “los medios están llenos de militares”. No seas mentiroso, para eso llamas, repliqué. Un segundo después comencé a procesar el tema, mientras mi amigo decía: ” hay tanquetas en las calles”. Entonces desperté. La noche anterior habíamos alquilado en casa la película “Danza con lobos” y mis padres, hermanos y yo disfrutábamos de la adaptación de Kevin Costner al mundo de los nativos norteamericanos mientras el chinito pronunciaba “disolver”…

    Ahora sólo puedo decir: Qué viva internet y el bendito vicio de estar informado a cada momento!

    Y otra cosa: Qué bacán que hayas estado en ese momento histórico. Guardaste tu pedacito de muro?

    Comentario por Monich — noviembre 10, 2010 @ 3:43 am | Responder

  4. De éstas pequeñas grandes anécdotas, los pequeños periodistas se hacen grandes!!! Gracias por el post… lección aprendida!

    Comentario por Franz Bismarck — noviembre 10, 2010 @ 7:51 am | Responder

  5. Los cuatro primeros párrafos son de antología. Gracias.

    Comentario por Oscar — noviembre 10, 2010 @ 9:16 am | Responder

  6. Hugo, que lindo. Ultimamente vi dois filmes que tinha o muro como protagonista:

    AMIZADE! (FRIENDSHIP!), de Markus Goller (104′). ALEMANHA.

    QUERIDO MURO DE BERLIM (LIEBE MAUER), de Peter Timm (107′). ALEMANHA.

    Para quem não viveu e é de outra geração, mostra como o muro foi protagonista em vidas diversas.

    Vale a pena sempre falar e relembrar a respeito, que que nunca se repita.

    Comentario por Alexandre Amaral — noviembre 10, 2010 @ 10:30 am | Responder

  7. Una historia que todos (periodistas) quisiéramos tener la oportunidad de cubrir aunque sea una sola vez en nuestra carrera. Me encantó la parte autocrítica de tu post.

    Comentario por Rachel — noviembre 14, 2010 @ 1:57 am | Responder


RSS feed para los comentarios de esta entrada. URI para TrackBack.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Theme: Rubric. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.